Cuando el partido Centro Democrático batallaba en la oposición era un acucioso adalid del estatuto que le garantizara adelantar su labor sin obstáculos. Una vez en el Gobierno, está utilizando todos los medios legales e ilegales para reducir la oposición a su mínima expresión: le tumba sus representantes, le recorta sus derechos de expresión, en especial de réplica frente al presidente, y bloquea las votaciones en el Congreso que encuentre inconvenientes para sus designios.
Por: Salomón Kalmanovitz