El presidente de China, Xi Jinping, visitó el pasado lunes una planta de procesamiento de tierras raras, dando pie a especulaciones de que Pekín podría aprovechar estos materiales estratégicos en su guerra comercial con EE.UU.
EE.UU. depende de los suministros de tierras raras desde China, que representan un 80 % de sus compras globales de estos materiales, de gran importancia para el sector de las altas tecnologías.
Utilizadas en la fabricación desde ‘smartphones‘ hasta computadoras y vehículos eléctricos, las tierras raras son igualmente esenciales para la producción de armas modernas, por ejemplo, en los sistemas de guiado de misiles y en cazas.
Según el analista político internacional Aslessandro Bruno, las tierras raras son una de las opciones que China puede utilizar para responder a las sanciones estadounidenses.