El consumo de la planta de yerba mate surgió con los pueblos guaraníes que habitaban lo que hoy es Paraguay, varias provincias del Noreste argentino como Misiones y el sur de Brasil. Estos pueblos indígenas utilizaban las hojas de esta planta como bebida ritual y moneda de intercambio con otras naciones como los incas, charrúas y araucanos (mapuches).